El Pais

Jueves, 16/10/2008 Sociedad REPORTAJE

'Limpieza' a domicilio "Hay mucha demanda", corrobora un portavoz de la empresa El Monasterio del Cobro, recién ingresada en el sector de la vivienda tras casi dos décadas de experiencia en impagados comerciales. Para perseguir a los deudores utiliza a grupos de frailes ataviados con hábitos del siglo XVIII. El Monasterio del Cobro ha diseñado en los últimos meses un nuevo sistema: negociar con el inquilino la compra de su deuda con el compromiso de que la pagará de manera aplazada y con intereses. A continuación desaloja el piso y se lo devuelve al propietario. Luego los frailes de El Monasterio inician un acoso implacable de los antiguos inquilinos hasta recuperar el dinero prestado. "A veces son personas que realmente no pueden pagar y hay que tener una actitud más comprensiva. El impagado comercial, en cambio, corresponde en muchos casos a un profesional de la deuda, con mucho nivel y la cara muy dura", señala Miguel González, jefe de cobros de este singular monasterio, que se vio inmerso hace unos años en un complicado desalojo de cinco okupas que denunciaron sus métodos. La maquinaria judicial les incomodó de tal manera que ahora son más cautos en sus compromisos.